sábado, octubre 08, 2005

El dilema del nuevo medio, Internet

La aparición de esta nueva forma de comunicación es todo un avance en lo que respecta a la tecnología y globalización. Las comunicaciones son instantáneas entre un lugar y otro, sin importar su distancia geográfica; el acceso a la información, a la noticia, a cualquier tipo de datos, es inmediato y las posibilidades de exploración en el campo de cada una se vuelven muy grandes. Sin embargo, al menos desde el lugar en el que me encuentro hoy, noto que existen ciertos factores que dejan mucho que desear en torno a la Web, y no me refiero a lo técnico. En efecto, partamos del punto de que existe una gran parte de la población que no está inmersa en el medio, que no sabe como comunicarse a través de él y que, en muchos casos, muchas de ellas no están interesadas en hacerlo (por ejemplo las personas ancianas que ni se les cruza por la cabeza insertarse en la Red). Ahora, una gran cantidad de personas sólo llega a Internet para aprenden a manejar un correo electrónico o el Chat. Es muy común, y mas aún en los últimos tres años, entrar a un ciber y ver a varios adolescentes chateando; pasan horas en la Red sólo en el Chat, que sí, está bien, es un modo de comunicación virtual, pero no lleva más allá de eso. En estos casos, la Red no está dejando “sus huellas” en estas personas, porque creo que aquí hay una falencia: y es el hecho de que la sociedad no está enterada, en gran parte, de todo lo que uno puede realizar en la Web, del lugar que uno ocupa allí dentro, y eso es porque no se le da la importancia que requiere. Lo anterior puede ser la consecuencia del escaso lugar que ocupamos en esta aldea global, a la cual las grandes cadenas se encargan de manejarlas. La gran mayoría de las personas, exceptuando a quienes necesitan de este medio para trabajar por razones laborales, tienen un concepto de Internet como un lugar de distensión en el cual pueden hace cosas sin tener que “dar la cara”, dejando de lado sus posibilidades de crecimiento. Aquí yo me pregunto, ¿Qué clase de identidad colectiva recogen estas personas navegando en la Red? Recordemos que también existen aquellos a los que el autor llama ciber-analfabetos, que son quienes quedan excluidos de una gran cantidad de información, y, lógicamente, de la posibilidad de conocer y explorar este medio de comunicación que puede llegar a ser muy productivo. Consecuentemente, quedan afuera de esta Sociedad de la Información, por lo tanto, no pueden llegar a sumergirse en la cultura que se encuentra allí dentro, aunque no sea la nuestra en este caso. Desde nuestra posición somos capaces de recorrer otras culturas por medio de la Red, pero no encontramos, en muchos casos, la nuestra, sino espejos de otras sociedades que son precisamente las que habitan en el centro de esta aldea global. Creo que la situación en la que se encuentra América Latina con respecto a los demás países que concentran el poder de la Red no va a cambiar mucho. Es decir, nosotros podemos avanzar, pero ellos no van a retroceder. Por esto, debemos aprovechar el espacio que tenemos y explotarlo al máximo, más allá de que sigamos viendo pasar los flujos “por la vereda del frente” o que “democrática” no sea la palabra para definir esta nueva convergencia de medios.
Evangelina Trossi